Cuando uno se pone a pensar en el amor queda, y en el amor que siente por las personas, una parte de su ser se empiece a abrir a nuevos pensamientos de amor que sólo van a traer calidez y afecto a su persona. La verdad es que la mayoría de las personas no hace esta práctica algo común, la gente vive ensimismada dentro de su mundo de ocupaciones, estrés, y muchas otras cosas que no les permiten ser felices y sacar eso que llevan dentro que irradia luz y amor.
Hay más felicidad en dar que en recibir, y esto es absolutamente cierto.
La felicidad no está como un ente fuera de nosotros y se hace patente, sensible, cuando damos, cuando compartimos, cuando amamos.
Por eso si quieres ser feliz, aprende primero a dar y a amar y aprende de las cosas simples y sencillas que quizá puedan servirte.
No esperes oportunidad, créala. No busques amor, dalo tú. No pidas amistad, mejor concédela.
No desperdicies el sufrimiento y los errores, aprende de cada uno de ellos. No tengas prejuicios, ten disponibilidad.
